Autodistanciamiento
en la Logoterapia y su resonancia en la meditación budista*
Alejandro Unikel S.
Este es el primero
de dos artículos sobre el autodistanciamiento sus aplicaciones terapéuticas.
En este artículo
se tratan los aspectos teóricos del autodistanciamiento, basados tanto
en la teoría logoterapéutica como en criterios semejantes de
la meditación budista; a mi juicio, al considerar ambas fuentes, el
importante concepto frankliano del autodistanciamiento se consolida mucho
más.
En un segundo artículo que aparecerá a continuación de
éste, se propondrán algunas técnicas para la aplicación
terapéutica del Autodistanciamiento; este material está dirigido
tanto a los logoterapeutas en ejercicio, como a los maestros y alumnos de
Logoterapia, con el propósito de estimular la generación de
procedimientos concretos de trabajo que hagan más eficiente la enseñanza,
y la labor profesional del logoterapeuta.
Introducción
Me llama la atención, por sintética y categórica, la
afirmación de Viktor Frankl de que las dos características antropológicas
fundamentales del ser humano son la autotrascendencia y el autodistanciamiento;
ambas hacen que su existencia sea eso, humana. (Frankl, 1995). La autotrascendencia
marca el hecho de que la existencia apunta siempre hacia algo que no es ella
misma, hacia algo o hacia alguien; y en este movimiento de dentro hacia fuera
de la persona, ésta encuentra el sentido pleno a su vida. De otra parte,
el autodistanciamiento es la maravillosa posibilidad que tiene el hombre de
ser consciente de si mismo y de "poner distancia" con los acontecimientos
que experimenta, para de esta manera asumir una actitud libre y responsable
frente a ellos.
El autodistanciamiento tiene que ver con la libertad y la responsabilidad
de la persona, sobre todo, del hombre doliente que tiene que enfrentar el
dolor inevitable. Esta es una de las razones por las que me interesa el tema.
De otra parte, hace casi un año inicié una práctica sistemática
de meditación, primero en la tradición Vipassana1 y después
en el Zen, y descubrí al emprender la lectura de algunos libros, que
varios de los conceptos que se encontraban ahí me recordaban muy cercanamente
al autodistanciamiento de la Logoterapia. Por eso quise aprovechar la oportunidad
de escribir este artículo, uno de cuyos propósitos es hablar
acerca de esas "resonancias" que me han enriquecido, tanto en la
comprensión del autodistanciamiento como en el de la meditación.
Además, como profesor de la materia de Entrevista en el adiestramiento
de logoterapeutas me interesa encontrar material que nos permita crear técnicas
específicas para ayudar al paciente a autodistanciarse, y creo que
lo tratado en este artículo puede ser una aportación en esa
dirección. Desde luego este tema, como todos los que se refieren a
la creación de técnicas logoterapéuticas, merece más
profundización y desarrollo.
A lo largo de este material vamos a utilizar el término conciencia
en dos acepciones: como conciencia psicológica y como conciencia espiritual.
La primera se refiere al hecho reflexivo a través del cual la persona
es consciente de si misma; en tanto que la segunda es la que atañe
a la ética y a la moral, como "órgano del sentido",
es decir, como medio y "brújula" para encontrar el significado
de las situaciones de su vida. Escuchar "la voz de la conciencia",
es entrar en contacto con la dimensión espiritual, sabia, honesta,
desde donde podemos conocer el camino que nos señala nuestros valores
personales más profundos. Veremos que en el trabajo terapéutico
del autodistanciamiento, serán necesarias ambas, pues necesitamos mantenernos
conscientes, para poder escuchar la voz de la conciencia.
Autoconciencia
y autodistanciamiento
Como seres humanos tenemos la capacidad única de ser conscientes de
nosotros mismos. Esto significa conocer, pero además, saber que conocemos.
Rollo May dice que esta facultad, es la forma específicamente humana
de conocimiento:
"la capacidad humana no sólo de saber algo, sino de saber que
se lo sabe" (May. 1990, pag. 110). Es "la capacidad que tiene el
ser humano de usar abstracciones y conceptos universales, de comunicarse por
medio del lenguaje y de símbolos, y sobre la base de estas habilidades;
de ... realizar ... la mayor gama de posibilidades ... en relación
con uno mismo, sus compañeros y su universo" (pag. 92).
A través de la razón, el hombre tiene la facultad de ser consciente
de sí mismo de sus semejantes, de su pasado y de las posibilidades
de su futuro. El hombre, dice Fromm, es vida consciente de sí misma.
(1980)
Gracias a esta facultad, podemos situamos, desde nuestra fantasía,
en cualquier situación, ya sea presente, pasada o futura; podemos soñar,
planear, prever. Podemos crear, construir mundos "como si existieran",
aprender, corregir, tomar decisiones.
En efecto, esta capacidad de poner distancia respecto a sí mismo, es
la fuente de los enormes recursos creativos que despliega el ser humano para
sobrevivir y para crear cultura y civilización. A través de
esta capacidad ejerce su libertad y asume plenamente su responsabilidad frente
a la vida; pero esta capacidad es también la raíz de sus más
grandes sufrimientos y frustraciones. Gracias a esa conciencia de sí
mismo, la persona se percata de que vive un "breve lapso de vida,...
de que nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad..,
de su soledad y su 'separatidad', de su desvalidez frente a las fuerzas de
la naturaleza y de la sociedad..." (Fromm, 1980, pag. 18)
Alan Watts señala con un poco de ironía "cuanto más
se aventura en nuestra experiencia el poder de la conciencia, mayor es el
precio que hemos de pagar por su conocimiento. Es comprensible que a veces
nos preguntemos si la vida no ha ido demasiado lejos... y si 'el resultado
justifica la molestia'..." (Watts, 1995, pag. 31) Esta autoconciencia
es pues la fuente esencial de nuestra naturaleza humana, pero para ejercerla
con plena vitalidad, debemos estar dispuestos a pagar el precio por ella.
La Logoterapia parece recoger este reto, pues, como vamos a ver, sugiere que
el autodistanciamiento nos permite oponer lo mejor de nosotros mismos, nuestra
dignidad desde el espíritu, a los embates y sufrimientos inevitables
que la vida nos plantea.
El
autodistanciamiento para la Logoterapia
Para la Logoterapia, el autodistanciamiento es una de las facultades esenciales
del ser humano, que le permite "verse' sí mismo, ser consciente
de sí mismo, y desde esa posición "observador" de
sí mismo y del mundo, asumir una actitud libre y responsable frente
a los problemas que lo aquejan. ejercicio de la libertad y de la responsabilidad
se da desde autodistanciamiento. Como dice Noblejas:
El hombre por
su dimensión espiritual es capaz de distancia tanto de disposiciones
internas como de posiciones externas. Por ello el hombre es esencialmente
libre... Lo espiritual posee libertad partiendo de esa distancia ante situaciones
y disposicion que posibilita una decisión a favor o en contra de las
mismas. La dimensión espiritual y el fenómeno de la libertad
son inseparables... Es decir, la persona humana puede decidir libremente sobre
su vida gracias a una capacidad no poseída por ningún o animal...el
autodistanciamiento. (Noblejas, 1994. pag 69)
En palabras de
Frankl (citado por Noblejas): "El autodistanciamiento es la capacidad
de poner distancia de las situaciones exteriores, de ponemos firmes en relación
a ellas; pero somos capaces no solamente de poner distancia con el mundo,
sino también con nosotros mismos".
Elisabeth Lukas llama a esta etapa "distanciarse de 1os síntomas",
y dice que el logoterapeuta debe ayudar a su paciente a darse cuenta que él
no es lo mismo que sus síntoma. Ciertamente los recursos de su espíritu
están bloqueados, su poder de oposición está debilitado,
y por ello el paciente percibe que sus miedos, obsesiones, depresiones, sentimientos
de inferioridad y perturbaciones emocionales son lo que "es", en
vez de darse cuenta que tan sólo son cualidades que actualmente "tiene",
y que puede modificar y sobrepasar. Para ello, el paciente tiene que verse
a sí mismo desde afuera de sus síntomas, como observador de
los mismos, y no como víctima de ellos. (Lukas, 1979). Y en otro escrito
señala que autodistanciamiento es:
una de las posibilidades
más impresionantes del hombre y solo del hombre: aunque no puede escoger
sus sensaciones y emociones, puede tomar posición ante ellas... Ya
no es, por así decirlo, esclavo de sus estructuras cerebrales antiguas,
que todavía hoy tienen una importancia decisiva para su vida afectiva;
ha dado el salto a la dimensión espiritual y con ello.., a la libertad
de la voluntad. Aún no es una libertad perfecta; al contrario es un
espacio muy pequeño de libertad dentro del influjo dominante de la
emoción en el conocimiento, pero dentro de este espacio de juego nuestras
sensaciones han perdido su poder sobre nosotros. (Lukas citada por Noblejas:
pag.168)
Cuando la vida
plantea un sufrimiento inevitable, el autodistanciamiento logoterapéutico
puede ser una manera de vivir la experiencia con dignidad, libertad y responsabilidad.
En efecto, el autodistanciamiento recoge el principio logoterapéutico
del antagonismo psiconoético, o de la capacidad de oposición
del espíritu a los destinos inevitables: el físico, ,, el psíquico
y el social. No puedo modificar diversas condiciones físicas (como
una enfermedad incurable), psíquicas (como un rasgo típico de
mi personalidad), o sociales (como la cultura o la familia en que nací);
estas condiciones son mis "destinos" inevitables; pero sí
puedo asumir una actitud frente a ellas, oponerme -libre y responsablemente-
desde mi espíritu para vivir esas situaciones con dignidad; ésto,
como afirma bellamente Frankl, no cambia las situaciones mismas, pero si me
cambia a mí como persona.
Esa toma de postura frente a necesidades que no puedo satisfacer, es la expresión
de la libertad y de la responsabilidad del hombre. Cuando puedo asumir una
actitud frente a alguno de mis destinos inevitables, estoy admitiendo libremente
mi responsabilidad. En palabras de Frankl: "El hombre es esencialmente
un ser que trasciende las necesidades. Ciertamente 'existe' solo en relación
con las necesidad, pero en una relación libre respecto a ellas".
En síntesis, entiendo que autodistanciarme es:
Poner distancia con mis problemas, con mis síntomas, para observarlos
con los "ojos" de mi espíritu, y desde ahí, contactar
mi parte honesta, justa y madura, para darme cuenta que mi problema es "algo
que me está sucediendo a mí", pero que yo soy más
que eso que me sucede.
Observar a mis destinos: el físico, el psíquico y el social,
para darme cuenta que éstos me condicionan pero no me determinan, y
ejercer la "capacidad de oposición de mi espíritu que me
permite asumir la actitud más firme, digna y sigificativa frente a
esa situación inevitable.
Tomar distancia de mí mismo, de mis problemas, para hacer contacto
con mi espiritu, con lo que, por definición, es libre en mí;
y desde esta nueva posición, apelar a la voz de mi conciencia y escuchar
su mensaje para encontrar el significado de esa situación, y decidir
qué hacer, qué actitud tomar.
El
"observador" en la meditación budista
Vamos a revisar algunas ideas que en la meditación budista nos conectan
con el autodistanciamiento, y que se refieren a búsqueda del "observador",
desde donde puedo "distanciarme" de mí mismo y, al mismo
tiempo, crear las mejores condiciones para comprender lo que me sucede.
En la meditación budista se busca la observación atenta, como
medio para tener una visión cabal de la realidad, y estar en contacto
con los fenómenos, tal cual aparecen al meditador. Como dice Naranjo:
"la práctica de prestar atención a la experiencia presente
ha tenido cabida en varias tradiciones de disciplina espiritual. En el budismo,
es corolario de la Recta Vigilancia, uno de los caminos de la 'Noble Senda
Múltiple'. Un aspecto de la Recta Vigilancia es el ejercicio de 'Atención
Pura'. La Atención Pura centra la energía del meditador en el
presente, para vivir el aquí y el ahora con plena conciencia. Para
lograrlo, la persona trata de desarrollar su capacidad de observación
desprejuiciada, para captar los fenómenos tal cual aparecen, sin juzgarlos
ni etiquetarlos. El meditador se autodistancia de lo que experimenta, sin
por ello, dejar de experimentarlo. "Y agrega bellamente Naranjo:
"La Atención Pura, firmemente plantada en su puesto de observación,
vigila desligada y en calma la marcha incesante del tiempo; espera tranquila
que las cosas futuras aparezcan ante sus ojos, convirtiéndose así
en objetos presentes que luego se esfuman en el pasado." (Fagan, 1989,
pag 59)
En la meditación se busca que la persona pueda lograr la posición
del "observador". Es la posición de la "atención
cabal". El "observador" es una dimensión diferente a
'la de la mente ordinaria; desde ahí podemos percibir nuestras sensacines,
sentimientos y pensamientos sin juzgar, aceptándolos tal cual son y
tal cual se manifiestan. "El observador no tiene emociones; es como un
espejo. Todo pasa sencillamente frente a él, sin que él haga
juicios... El observador no critica; juzgar no está entre las cosas
que hace el observador. Este solo mira o refleja, como un espejo..."
(Joko Beck, 1995, pag 38). Se trata, como significa la palabra en inglés,
to be aware, ser consciente de lo que ocurre. Nada pasa inadvertido. Siempre
a través de este testigo, de "este distanciamiento que no es una
dualidad, porque no . . .juzga, ni existe atracción, ni rechazo, sino
simplemente una visión neutra" (Desjardins, 1990, pag 33) que
es precisamente la visión del observador, del testigo.
"Para poder vernos claramente, dice Joko Beck (1995), debemos salir de
la pequeña mente y observarla. Aquéllo que observa no piensa,
porque el observador puede observar el pensamiento. Debemos observar la mente
y ver qué es lo que hace. Debemos ver la forma como ella produce su
cúmulo de pensamientos egocéntricos, creando tensión
en el cuerpo
Salir y dar un paso hacia atrás para observar no es complicado, pero
para quienes no están acostumbrados puede parecer nuevo y extraño
e, inclusive, atemorizante", y agrega: "Por muchos años,
la práctica [del Zen] consiste en fortalecer al observador" (pag
35)
El
"síntoma" no es la totalidad de la persona
La aseveración "la persona es más que su síntoma"
encuentra seguidores en la Logoterapia y en los pensadores budistas. Cuando
estamos, por ejemplo, enojados, y la energía es tan intensa que nos
sobrepasa, no sabemos qué hacer con ella y todo es confusión;
en esos momentos la persona, toda ella es su enojo; no hay una distancia entre
la persona y su enojo; toda ella está identificada con su sentimiento,
y el mundo lo vé a través del filtro del enojo. Joko Beck dice
que cuando estamos totalmente en el enojo, una buena idea es retroceder un
paso: hacer y decir lo menos posible, y alejarse un poco para estar en condiciones
de hacer contacto con lo que la persona realmente es y realmente quiere. Hacer
ésto es dejar la dimensión del ego para ingresar en la dimensión
espiritual Uoko Beck, 1993).
Este alejarse recuerda al autodistanciamiento logoterapéutico de "distanciarse
de los síntomas" que menciona Elizabeth Lukas, que le permite
a la persona observar su síntoma -en este caso el enojo- como algo
que le ocurre a ella pero que no es la totalidad de ella.
Si yo puedo observar mi síntoma, lo que pienso y lo que siento en un
estado de enojo ¿quién es el que observa? Algo de mi puede observar
mi enojo; esto demuestra, dice Joko Beck, "que yo no soy mi enojo, que
soy más grande que mi enojo..." (pag 64)
Hay un antiguo
koan sobre un monje que fue con su maestro le dijo: 'soy una persona muy enojona
y quiero que me ayude El maestro le dijo: 'muéstrame tu furia'. El
monje replicó: 'bueno, en este momento no estoy enojado. No te la puedo
mostra El maestro le contestó: 'Entonces, obviamente no eres así,
pues que a veces no te enojas'. Lo que somos tiene muchas caras, pero esa
caras no son lo que somos. (pag 134)
Nuestras emociones forman parte de nuestra experiencia como muchas otras facetas
que ocurren en nuestra vida; pero no son nuestro "yo" (Goldstein
y Kornfield, 1995). Sin embargo cuando estamos experimentando una emoción
muy fuerte, nos identificamos con ella, perdemos la distancia respecto a ella,
y no podemos ver nada más que nuestra emoción; el mundo todo
lo percibimos a través de esa emoción. Sin embargo, nosotros
somos mucho más de lo que sentimos.
En efecto, como dice Desjardins "aquí están las preocupaciones,
las inquietudes que están agitando mi cerebro y mi corazón,
y yo experimento un cierto distanciamiento en el centro mismo de esa agitación.
Yo sé y percibo que estas agitaciones no son la totalidad, que sólo
conciernen a la superficie, a las formas variables, momentáneas, de
una conciencia sin forma..." (Desjardins, 1990, pag 36).
La
identificación con los pensamientos, origen de nuestra servidumbre
Ahora bien, ¿qué produce que una persona experimente un "síntoma",
ese odio, ese enojo, ese miedo,como si éste fuera la totalidad de ella?
La identificación de la conciencia con el contenido mental hace que
el individuo no llegue a percatarse del contexto más amplio de la conciencia
que abarca este contenido.
Si la conciencia se identifica con el contenido mental pasa lo siguiente:
· Este contenido se convierte en el contexto a partir del cual se contempla
cualquier otro contenido y experiencia mental.
· El contenido convertido en contexto interpreta ahora otro contenido
y determina el significado, la percepción, la creencia, la motivación
y el comportamiento, todo de manera que sea congruente con ese contexto y
lo refuerce. El contexto moviliza procesos psicológicos que a su vez
lo refuerzan.
Por ejemplo, si la persona acierta a pensar "estoy asustada", y
puede observar su susto, autodistanciarse, des-identificarse de él,
lo ve como lo que es, o sea nada mas que otro pensamiento entre muchos que
él tiene, entonces ejerce poca influencia sobre él. Sin embargo
si se identifica con él:
· Toda la realidad será vista a través del la lente del
miedo.
· Generará una serie de ideas y emociones de miedo y se identificara
con ellas,
· Percibirá el mundo como atemorizante y actuará de manera
temerosa.
· Movilizará una "profecía que se autovalida",
en virtud de la cual, aquéllo a lo que le tengo miedo seguramente ocurrirá.
· Para esta persona, la idea de "estoy asustado', demuestra la
realidad y la validez de su miedo.
Cuando la persona está identificada, no se da cuenta de ello, es decir,
no se percata que su percepción emana de aquéllo con lo que
está identificada, porque ahora esta idea no es algo que se puede ver,
sino más bien aquéllo a partir de lo cual se ve y se interpreta
todo lo demás. La conciencia, que podría ser trascendente y
estar más allá de cualquier toma de posición, se ve ahora
restringida a considerar el mundo desde una única perspectiva que se
autovalida, es decir, desde el pensamiento con el cual estamos identificados.
Estamos dominados por todo aquéllo con lo cual nuestro ser se identifica.
Podemos dominar y controlar todo aquéllo de lo cual nos desidentificamos.
En tanto que cuando estamos identificados con un objeto, un sentimiento o
un pensamiento, estamos en servidumbre frente a él. (Walsh y Vaughan,
1989)
Los
apegos como origen de la identificación con los pensamientos
Nuestra mente se mueve en función de lo que nos gusta y lo que nos
disgusta, es decir, de los apegos. La mente es como una balanza de precisión
que fácilmente se identifica con lo que le gusta o lo que rechaza,
y en ese momento pierde su equilibrio y se ve arrastrada por el torbellino
de las emociones. Para el Budismo, los apegos son la fuente del sufrimiento,
que constituye una de las Cuatro Nobles Verdades.2
Cuando, por ejemplo, el odio se apodera de nuestra mente acaba tiñendo
todas nuestras percepciones; nuestro estado de ánimo es negativo, no
importa qué hagamos ese día ya que todo lo veremos mal. El odio
es, pues, una fuente de tremendo sufrimiento para la persona, para sus relaciones
y, a mayor escala, para el mundo en general.
Lo mismo, el deseo distorsiona y limita mi percepción, y a veces determina
lo que veo. Si siento hambre, mi atención está predispuesta
a captar especialmente aquello que pueda satisfacer mi necesidad, y dejo de
captar otras facetas de mi experiencia por estar atento tan solo a lo que
deseo en ese momento. El deseo es pues, otro apego que genera sufrimiento.
Los apegos, sean por deseo o por rechazo, hacen que la mente se identifique
con las emociones, no perciba claramente lo que le está ocurriendo,
y no vea el síntoma; en ese momento la mente es el síntoma,
y todo se percibe a través del síntoma. Una mente que desea
es una mente que sufre, es una mente que no ve claras las situaciones, y que
se identifica con ellas. (Goldstein y Kornfield, 1995).
El
desapego y la búsqueda del "observador"
¿Qué busca la meditación cuando trata que el meditador
logre estar en la posición del "observador"? Creo que busca
acceder al estado que permite mantener ese "centro" desde donde
podemos observar sin apegamos positiva o negativamente; éste es el
estado de ecuanimidad.
Se trata de adiestrar a la persona a darse cuenta cuando está identificada
con su contenido mental, con su síntoma, y a realizar un movimiento
de auto-observación, que implica tomar una distancia desprejuiciada
respecto a ese contenido mental. Dicho de otra manera, la persona busca colocarse
en la posición del "observador", para desde ahí, percatarse
de sus pensamientos y desidentificarse de ellos. Cuando lo logra, entra en
un estado de ecuanimidad.
"A partir de esta sensación... de... ecuanimidad podremos observar
con mayor profundidad nuestra experiencia y ser conscientes en todo momento,
tanto de lo que está ocurriendo como de la relación que establecemos
con ello. Es entonces cuando, en lugar de perdernos en nuestras fantasías,
ideas, pensamientos e interpretaciones, nos asentamos realmente en el presente.
Esta conciencia firme y aguda proporciona un equilibrio estable, porque no
excluye nada y permanece continuamente abierta a la totalidad del espectro
de la experiencia, sin identificarse ni tampoco rechazar nada" (Goldstein
y Kornfield, 1995, pag 166)
La práctica sistemática de la meditación budista es un
camino para lograr lo anterior. Si nuestro paciente hace alguna de esas prácticas,
tiene a su alcance un recurso inestimable para el autodistanciamiento. Sin
embargo, como generalmente no es así, necesitamos encontrar formas
sencillas y accesibles para que el logoterapeuta pueda ayudar a su paciente
a alcanzar la posición del "observador", y autodistanciarse.
Veremos a continuación algunas propuestas para convertir estos conceptos
en técnicas de autodistanciamiento.
Algunas
reflexiones finales
En primer lugar, este escrito me ha hecho ahondar un poco en el asunto de
la libertad. Me pregunto ¿cuándo me siento libre? ¿cuándo
creo que estoy considerando las situaciones de mi vida con mayor honestidad?
¿cuándo percibo que estoy decidiendo y actuando con más
libertad? Me parece, al menos esa es hasta ahora mi experiencia, que logro
estar en la libertad cuando soy consciente de mí mismo, y cuando desde
esa conciencia, decido y actúo. De otra parte me percato que cuando
vivo, decido y actúo desde la inconsciencia, desde el "automático",
existo más en función de mis introyectos, de mis "deberías",
de esas voces que permanentemente pueblan mi mente, sin que me dé plenamente
cuenta de lo que significan y de lo que quieren.
Cuando conocí el autodistanciamiento de la Logoterapia encontré
un camino que me ha servido para vivir diversas situaciones con un poco más
de libertad. Esto es gracias a la auto observación, que me permite
estar consciente, si bien tan solo por momentos, de mí mismo. Posteriormente
esta experiencia se amplió y ratificó a través de la
meditación, sobre todo de la práctica de la Vippasana, de la
"atención cabal", que busca encontrar esa posición
privilegiada del "observador". Ahora creo firmemente que la auto
observación, a través del autodistanciamiento, es un medio para
vernos con más objetividad y honestidad, y para decidir y actuar con
un poco más de libertad. Me queda muy claro que éste no es trabajo
rápido ni fácil, pues la libertad de la que estamos hablando
es el tema permanente de la lucha de cada instante, que se va librando paso
a paso, y con no poco sufrimiento.
Sin embargo, creo muy importante advertir finalmente, que si esta auto observación
no se hace desde el "observador", sino desde la persona asociada
(apegada) a sí misma, vale decir, sin poner distancia entre su persona
espiritual y su síntoma, entonces, en vez de autodistanciamiento, lo
que ocurre es una hiperreflexión que debemos evitar, pues lejos de
contribuir a una experiencia libre, la encadenará más a su fijación.
Sobre el siguiente
artículo; algunas maneras de hacer contacto con el "observador"
En el siguiente artículo se tratarán algunas técnicas
para ayudar al paciente a colocarse en la posición del "observador"
y autodistanciarse, pues, tal como se dijo anteriormente, cuando el paciente
se coloca en la posición del observador se ubica en la mejor posición
para tomar distancia de sí mismo. Cuando está en su observador,
la persona no piensa, no juzga, no etiqueta nada de lo que capta, como bueno
o malo, agradable o desagradable; no se apega a nada de lo que siente o piensa,
sea grato o ingrato; sólo se observa y es capaz de captarse ecuánimemente,
desde su "centro". Este es uno de los propósitos esenciales
de la Logoterapia, y ciertamente de la meditación.
1 "Vippasana
significa literalmente 'ver del todo' 'ver a la perfección', o sea
ver las cosas integralmente, cabalmente, tal y como son.
Se ha traducido ... por 'visión penetrante' 'visión interior
profunda' o visión cabal. "(Solé-Leris. Pag 30)
2 Cuatro Nobles Verdades son la verdad del sufrimiento, la verdad del origen
del sufrimiento, la verdad de la cesación del sufrimiento, y la verdad
del camino que conduce a la cesación del sufrimiento... El origen del
sufrimiento es el deseo... no sólo el deseo de lo agradable...sino
igualmente la aversión por lo desagradable, ya que la aversión
nos es más que 'deseo de evitar' lo que nos molesta o desagrada".
Esto va creando los apegos; y apegarse a algo, sea por placer o por aversión,
es crearse sufrimiento, y generar servidumbre. (Solé-Leris. pags 22,23)
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
Frankl, E. Viktor. (1995). La psicoterapia en la práctica médica.
Una introducción casuística par médicos, Editorial San
Pablo, Buenos Aires, Argentina.
May, Rollo. (1990). La psicología y el dilema del hombre, Editorial
Gedisa, México DF, México.
Fromm, Erich. (1980). El arte de amar. Una investigación sobre la naturaleza
del amor, Paidós, Barcelona.
Watts, Alan. (1995). La sabiduría de la inseguridad. Mensaje para una
era de ansiedad, Kairós, Barcelona.
Noblejas de la Flor, Ma. Angeles. (1994). Logoterapia. Fundamentos, principios
y aplicación. Una experiencia de evaluación del "logro
interior de sentido", tesis doctoral, Madrid, (Inédito).
Lukas, Elisabeth. (1979). "The Four Steps of Logotherapy", en Logotherapy
in action, editado por Fabry B. Joseph et al., Jason Aronson, New York, EUA.
Naranjo, Claudio. (1989). "La focalización en el presente: Técnica,
prescripción e ideal", en Teoría y técnica de la
psicoterapia gestáltica, editado por Fagan, J. y Shepherd, 1. L., Editorial
Amorrortu, Buenos Aires.
Solé-Leris, Amadeo. La meditación budista, según las
antiguas enseñanzas, Ediciones Martinez Roca, Barcelona.
Joko Beck, Charlotte y Smith, Steve. (1995). La vida tal como es. Enseñanzas
sobre Zen, Grupo Editorial Norma, Colombia.
Joko Beck, Charlotte. (1993). El zen de cada día. Amor y Trabajo, edición
de Steve Smith, Demac, Documentación y Estudios de Mujeres AC., México
DF, México.
Desjardins, Arnaud (1990). La meditación, Editorial Kairós,
Barcelona. Walsh, N. Roger y Vaughan, Frances. (1989). "¿Qué
es una persona?", en Más allá del ego. Textos de psicología
transpersonal, Kairós, Barcelona.
Alejandro Unikel
Desarrollo Humano
Psicoterapia gestalt
Entrenamiento en Programación Neurolinguistica
Logoterapeuta
Profesor de Entrevista logoterapéutica en la SMAEL
|