¿Hay algo peor que perder un hijo?
"Cuando nos reunimos con papás nuevos les preguntamos si creen que
hay alguna cosa peor que perder un hijo, pero no nos referimos a perder más
hijos.
Nosotros les decimos que sí, que hay algo peor
que perder un hijo y es perderlo y morirse con él.
Eso es peor porque el mensaje que una persona que toma ese camino de
morirse afectivamente por el resto de su vida, es que ese hijo vino al mundo
para, finalmente, arruinarle la vida.
A ese hijo lo hemos transformado con nuestra actitud en nuestro verdugo
y ese es un mensaje que, hasta ahora, en los años que llevamos de trabajo en
Renacer no hemos encontrado a ningún padre que quiera darlo.
Eso es lo que refleja ese mensaje.
Para muchos padres la muerte de un hijo es el camino que conduce a su
destrucción."
“¿Debemos utilizar el
tiempo para elaborar emociones y sentimientos y quedarnos en la persona
psicológica, o debemos prestar más atención
a la indescriptible capacidad del hombre para oponerse y enfrentarse a
esos sentimientos y emociones y acceder así a la persona espiritual?
¿Perdemos un hijo y nos vamos a conformar con que nos consuelen para
que se nos vaya ese dolor o vamos a empezar a recorrer el verdadero camino de
humanización?
Podemos poner en actividad las potencias dormidas.”
“Podemos rescatar el recuerdo de nuestros hijos con amor y no con dolor.
¡Qué hermoso poder recordar a nuestros hijos con amor y no con dolor!”
"Renacer, es el ámbito, el lugar, las personas, el mensaje que
cobija, protege, que ama, que acuna a los padres y les hace recordar esa
melodía única e irrepetible que sólo cada uno de nuestros corazones puede
entonar, con la que hemos nacido, la que Dios o la vida puso en nosotros al nacer
y "Renacer" hace que despertemos de ese dolor, despertemos de esa
angustia, despertemos de los rencores, despertemos de las emociones que nos
hacen daño, para escuchar, nuevamente, la melodía de nuestro corazón, única e
irrepetible, donde residen nuestros valores, los valores espirituales, aquellos
que son los verdaderos, los fundamentos de nosotros como seres humanos, y que
cuando nos toca vivir esta conmoción
existencial de perder uno o más hijos, o al único hijo, la vida ahora nos
desafía, entonces, nos olvidamos un poco de esa nuestra melodía, pero está
allí, tenemos que saber y aprender a despertarla y a escucharla nuevamente.”
“A Renacer no vamos a
compartir el dolor, vamos a compartir el amor.
Nadie te
pide que compartas tu dolor, es tu amor el que tienes que compartir.
El dolor
lo compartimos con el vecino, con el tío,
con todo el que viene y me dice: ¿cómo pasó?, ¿cómo fue?, Renacer debe
ser un oasis de paz, yo tengo que encontrar paz en Renacer, tengo que encontrar
el abrazo fraterno y tengo que encontrar el amor compartido y a partir de ese
amor crecer.”
"No es posible vivir
la vida como si nuestros hijos fueran los artífices para arruinar nuestras
vidas."
"Su partida es una
condición permanente, pero no puede ser permanente nuestro sufrir; debemos
decirle sí a la vida."
“El amor que uno tiene por un hijo no se termina con
su muerte, siempre podemos ir al grupo a dar el amor que sentimos por nuestro
hijo y así el amor que sentimos por el hijo dárselo a otro papá que lo
necesite.”
“Nosotros siempre decimos
que Renacer es un oasis, no es el lugar a donde yo voy a descargar todas mis
broncas, todas mis tristezas, porque eso realmente lo puedo hacer en muchos
otros lugares o a solas, en el baño en mi casa.”
"¿Quién cree, en última instancia,
que por elaborar sentimientos de tristeza, elaborar sentimientos de culpa, o
elaborar sentimientos de auto-rreproche, de
vergüenza, de timidez, odio o cualquiera de esos sentimientos, podríamos llegar
nosotros a encontrar sentido a lo que nos ha pasado?
Eso no es posible y esa
metodología conduce al fracaso.”
“Tenemos que saber que no
podemos ser juguetes de nuestros sentimientos, que no podemos simplemente
decir: bueno, yo voy a llorar porque lo siento, porque estoy mal. ¡No! tenemos
que decir: ¿a quien ayudo o a quien perjudico con esto que yo hago ahora?
El pensar en nosotros nos
hace dar vueltas sobre nosotros mismos y
no vemos el mundo que nos rodea.”
“¿Lloraremos? sí, tenemos
derecho a llorar; pero tenemos que saber que el llanto, que la tristeza, que el
enojo, que la ira, que la bronca, son el homenaje que estoy haciéndole a mi
hijo.”
“Buscar
las respuestas en la elaboración de nuestras emociones y nuestros sentimientos
es un enfoque reduccionista y como tal, destinado al
fracaso. El hombre no es libre de sus emociones, sino, precisamente, libre para
enfrentarse a ellas.”
Dice Víctor Frankl:
“Si se quiere definir al hombre, habría que definirlo como el ser que hasta
puede liberarse de aquello que lo determina.”
“Nosotros no estamos
capacitados para resolver problemas sicológicos de nadie, somos padres que
hemos perdido hijos, pero sí estamos capacitados para darles herramientas y
para mostrarles a los papás el camino que pueden seguir para salir
adelante."
“Nosotros trabajamos, desde el primer día, con el convencimiento de que
el sufrimiento no es una enfermedad, por lo tanto, no podíamos pensar en hacer
una sicoterapia de grupo, por otro lado, si así lo
hubiésemos hecho, desde el principio, hoy no estaríamos acá.
Hablamos no de compartir dolor, sino de trabajar juntos para encontrar
sentido al sufrimiento que nos toca vivir.”
"Los
grupos donde se habla de lo que nos pasó, refleja el concepto de que el hombre
es aquello que recibe de la vida, aunque nosotros no nos demos cuenta, reflejan ese concepto
que el hombre es aquello que recibe;
pero el hombre no es lo que recibe de la vida, el hombre es lo que le
devuelve a la vida, el hombre es lo que él da a la vida, no lo que recibe.
Si el hombre no es lo que
recibe de la vida, sino que el hombre es lo que le devuelve a la vida, y si yo
habiendo recibido una tragedia, soy capaz de devolver un triunfo, es porque soy
hombre.
Los grupos donde se habla de
lo que nos pasó, nos dicen de una manera u otra
que nosotros somos lo que recibimos de la vida, y no queremos que el
concepto, de que soy lo que recibo, ni si quiera se cruce por la mente.”
“Revivir la realidad dolorosa en todos sus detalles no ha probado ser
beneficioso para la recuperación integral del padre, esto invariablemente
conduce a una etapa de la cual es muy difícil salir.”
“Aquellos grupos que están orientados a lo que podemos llamar grupos
testimoniales, en los que predomina la catarsis, uno de los problemas que estos
grupos confrontan es la disolución luego que todos los testimonios se
conocen tan bien que no queda ya nada
por decir.”
“Cuando
muere un hijo, lo que importa es lo que hacemos de allí en adelante, lo que importa
es cómo vivimos nuestra vida a partir de lo que nos pasó.”
“La
facultad más humana del hombre es la de transformar una tragedia personal en
triunfo.”
“No pretendemos un
hombre desprovisto de emociones y sentimientos sino un hombre que partiendo de
tanto sufrimiento, pueda darse cuenta
que es libre, precisamente libre, para enfrentarse y oponerse a esos mismos sentimientos y emociones para los que la pérdida de un
hijo es una condición insuperable; un hombre que pueda levantarse sobre su
propio dolor y ver, más allá de sí mismo, a otro ser humano que sufre y
necesita de él, como, dice Víctor Frankl ”El hombre
que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre,
trasciende como ser humano.”
“Entonces la muerte de
nuestros hijos no habrá sido estéril, porque es a través de su partida que el
verdadero sentido de la vida se comprende; como un tiempo precioso y finito que
debemos vivir al máximo, pero de otra manera, ya que el camino trazado hasta
ahora no sirve para esa nueva realidad.
Debemos recomenzar, es
como renacer de las cenizas. Debemos captar el mensaje de infinito amor que
nuestros hijos al partir nos dejaron y que los hijos que quedan nos recuerdan
cada día: dar amor, sólo amor.
Son nuestros hijos los
maestros del verdadero y desinteresado amor y este sentimiento no tiene
reclamos ni expectativas, ni siquiera necesita de una presencia física.
Y cuando hayamos
encontrado la paz y la aceptación, habremos de trasmitirla a los demás, a los
que la necesitan, a los que sufren, a los que aún viven en la oscuridad de la
desesperanza y la rebeldía.”
“Renacer es como un semillero de una humanidad más generosa y más
compasiva.
Apuntando bien alto, ¿por qué no? ninguno de nosotros tiene un límite
para crecer como ser humano; el límite se lo pone cada uno.”
“La
propuesta de Renacer, como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero
consolar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético.
En
otras palabras, es el camino que lleva al hombre a su ser, el camino que lo
lleva a alcanzar su humanidad.
Y no
puede ser otro que éste, el camino que nuestros hijos, los que partieron y los
que aún están, la vida y nosotros mismos merecemos.”
“Nosotros, simplemente, mostramos.
Mostramos el camino que nosotros hemos transitado y en el que nosotros
creemos y después queda para cada uno tomarlo o no.”
Este
es un aporte de “Renacer Congreso – Montevideo Uruguay” a la difusión del
pensamiento de Renacer, a través de la palabra de Alicia y Gustavo Berti,
creadores de los grupos Renacer, cumpliendo con el objetivo que indica nuestro
lema “Por